Educación para la salud
La salud es el bienestar personal y social y no solo la
ausencia de enfermedades. Tener salud es estar bien con uno mismo, con los
demás y con el entorno. La educación para la salud busca promover la
responsabilidad personal, incorporando conocimientos, actitudes y hábitos
saludables y desarrollar la capacidad crítica para tomar las decisiones que
faciliten el cuidado de la propia salud y de los demás. Integrar la educación
para la salud en el medio educativo es favorecer el crecimiento armónico de la
personalidad desarrollando un proceso educativo, socio-cultural (participación
en iniciativas sociales) y de promoción de la salud (vivencia de experiencias
coherentes con la salud).
De acuerdo con las nuevas tendencias en lo que se refiere al
proceso enseñanza-aprendizaje así como al conocimiento del impacto sobre la
salud de los llamados factores de riesgo conductuales o ligados al estilo de
vida, nosotros definiremos la promoción salud como un proceso planificado que
conduce a la modificación de las conductas relacionadas con la salud. Esta
modificación puede dar lugar tanto a la adopción de conductas saludables como
al cambio de conductas que perjudican la salud por conductas saludables.
Cuando se habla de Promoción de la Salud, no podemos
olvidarnos de los cambios ocurridos en el patrón de mortalidad y morbilidad
durante las últimas décadas en los países desarrollados. En el pasado, la
patología prevalente era la infecciosa y el germen era considerado como causa única.
Estos gérmenes son aceptados como naturales (el meningococo, por ejemplo),
específicos (cada enfermedad o efecto se asocia a un germen concreto - el
meningococo es causa de la meningitis-, - el treponema pálida de la sífilis) y
de
Acciones de educación en la salud
1.- Plantea tu salud
en clave de participación.
Frente a una actitud pasiva, la promoción de la salud
propone una actitud activa donde las personas participan, se movilizan, se
implican y se responsabilizan de su salud.
2.- Alimentación saludable.
Una alimentación equilibrada tiene un efecto directo sobre
nuestro rendimiento físico e intelectual en cualquier etapa de la vida. Nos
proporciona un adecuado crecimiento y desarrollo. Tiene un importante papel en
la prevención de enfermedades.
3.- Actividad física.
El ejercicio físico lleva a no fumar, lleva a comer mejor y
psicológicamente te lleva a una actitud más constructiva. Es el punto más
importante donde uno se da cuenta que la salud es una prioridad.
4.- Descanso y
recuperación.
El sueño no es un proceso pasivo, sino un estado activo y
dinámico complejo. Una buena calidad de sueño tiene gran impacto sobre la
salud, el funcionamiento durante la vigilia y el desarrollo.
5.- Salud emocional.
Adquirir herramientas para manejar el estrés evita la
excesiva fatiga física y emocional a la que nuestra civilización nos tiene
sometidos. Aprender a manejar el estrés es invertir en calidad de vida, es
invertir en calidad de trabajo, es invertir en salud.
Principales factores de riesgo de las primeras causas
de muerte
Si hacemos un análisis de los principales factores de riesgo
de estas dos primeras causas, que como hemos dicho, constituyen casi las dos
terceras partes del total de muertes, podemos apreciar que la mayor parte de
ellos son factores de riesgo conductuales, es decir, factores que tienen que
ver con nuestra forma de vida. Por ejemplo, de los factores de riesgo
cardiovascular, algunos son conductuales como el tabaco, el sedentarismo y la
anticoncepción hormonal, y otros están íntimamente relacionados con conductas
(el colesterol con una dieta rica en grasas, estrés con trabajar en exceso y no
dedicar tiempo al descanso, etc.).
Además, en el caso de que estos factores actúen combinados,
aumentará el riesgo relativo de padecer una enfermedad cardiovascular.
A algunos de ellos, de forma aislada, como al tabaco se le
imputa un 25% de todos los infartos agudos de miocardio. También, los que a su
vez son procesos patológicos ya establecidos, dependen en gran medida de
conductas como la adherencia a los tratamientos y el cumplimiento de las
medidas higiénico-dietéticas mediante una adecuada Es, para evitar una muerte
prematura.
Como conclusión, podríamos decir que el evitar estas
enfermedades depende, en gran medida, de la adopción de hábitos de vida que
favorezcan la salud. Y las únicas armas eficaces que tenemos para conseguir ese
objetivo son la Promoción de la Salud y la Educación para la Salud.
La educación
para la salud de antes y la de ahora
Al ser, la educación para la salud, una disciplina muy joven
que forma parte integrante de las Ciencias de la Salud, ha tenido que
adaptarse, al igual que ha sucedido con otras disciplinas relacionadas con la
salud, a los cambios ocurridos en el patrón de mortalidad y morbilidad
mencionado, así como a la manera de enfrentarse a la multitud de factores
ligados al estilo de vida que condicionan los problemas de salud. El fundamento
de la educación para la salud tradicional lo constituía la concepción biomédica
de la salud y la enfermedad, con lo cual su objetivo consistía en prevenir la
enfermedad, fundamentalmente infecciosa, como ya hemos visto. Actualmente se
basa en la concepción holística de la salud, que reconoce un peso importante a
los factores conductuales como determinantes de la salud, y su objetivo
consiste en mantener y promocionar la salud, haciendo hincapié, tanto en las
conductas de las personas como en el ambiente.
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